Page 6 - BITÁCORA
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Sin los maestros no habrá buenos hijos en las familias, ni sacerdotes

                  que cuiden del alma, ni médicos que cuiden del cuerpo, ni abogados que
                  defiendan la verdad, ni gobernantes honestos que cuiden de la sociedad,

                  ni  profesionales  y  técnicos  responsables  que  cuiden  de  los  bienes  y
                  servicios tan necesarios.

                        Concluyendo,  de  esta  manera  conocemos  que  entre  los  actos
                  humanos más nobles después del sacerdocio o de convertirse en padre o

                  madre de familia, es dedicar la vida a la enseñanza. ¡Y qué elogios serían
                  suficientes para quienes fundan o dirigen instituciones educativas!


                        El Divino Maestro que es verdadero Dios y hombre, el Creador del
                  mundo por medio de la palabra, el Sol que alumbra toda educación, es el

                  fundador y cabeza de la Santa Iglesia Católica, maestra excelsa a quien
                  el Señor mandó que enseñara a todas las naciones y pueblos.































                                        Paolo Veronese (1560)  Museo del Prado  – Madrid














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