Page 101 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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                   Cuando  mi  hermana ,  al  pasar  junto  a
               nosotros,  se  dio  cuenta  de  que  teníamos  el
               crucifijo, nos lo  quitó y  nos  riñó, diciéndonos
               que no quería que tocásemos las imágenes de
               los  santos.  Jacinta,  levantándose,  fue  junto  a
               mi hermana y le dijo:


                   ¡María,  no  te  enfades!  Fui  yo,  pero  no  lo
               volveré a hacer.

                   Mi  hermana  le  hizo  una  caricia  y  nos  dijo
               que fuésemos a ju- gar fuera, pues en casa no
               dejábamos  nada  quieto  en  su  lugar. Y así nos
               fuimos  a  contar  nuestra  historia  encima  del

               pozo,  del  que  ya  hablé;  y  porque  estaba
               escondido  detrás  de  unos  castaños, de un
               montón  de  piedras  y  de  un  matorral,  lo
               habíamos de escoger,  unos años más  tarde,
               como        celda      de     nuestros        coloquios,        de
               fervorosas oraciones;  y,  también  –Excmo. y

               Rvmo.  Señor  Obispo,  para  decirle  todo,  para
               llorar lágrimas a veces bien amargas.

               Mezclábamos  nuestras  lágrimas  a  sus  aguas,
               para beberlas de nuevo de la misma fuente.

               ¿No sería esta cisterna imagen de María, en cuyo
               Corazón secábamos nuestro llanto y bebíamos la
               más pura consolación?




               20  Maria dos Anjos, la mayor de los hermanos (+1986).


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