Page 101 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 101
20
Cuando mi hermana , al pasar junto a
nosotros, se dio cuenta de que teníamos el
crucifijo, nos lo quitó y nos riñó, diciéndonos
que no quería que tocásemos las imágenes de
los santos. Jacinta, levantándose, fue junto a
mi hermana y le dijo:
¡María, no te enfades! Fui yo, pero no lo
volveré a hacer.
Mi hermana le hizo una caricia y nos dijo
que fuésemos a ju- gar fuera, pues en casa no
dejábamos nada quieto en su lugar. Y así nos
fuimos a contar nuestra historia encima del
pozo, del que ya hablé; y porque estaba
escondido detrás de unos castaños, de un
montón de piedras y de un matorral, lo
habíamos de escoger, unos años más tarde,
como celda de nuestros coloquios, de
fervorosas oraciones; y, también –Excmo. y
Rvmo. Señor Obispo, para decirle todo, para
llorar lágrimas a veces bien amargas.
Mezclábamos nuestras lágrimas a sus aguas,
para beberlas de nuevo de la misma fuente.
¿No sería esta cisterna imagen de María, en cuyo
Corazón secábamos nuestro llanto y bebíamos la
más pura consolación?
20 Maria dos Anjos, la mayor de los hermanos (+1986).
95

