Page 142 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Vete a ver a Francisco; yo hago el sacrificio
               de quedarme aquí sola.

                     Un día su madre le llevó una taza de leche
               y le dijo que la tomara.


                     No  quiero,  madre  mía  –  respondió,
               apartando la taza con las manos.

                     Mi tía insistió un poco, y después se retiró
               diciendo:

                     No sé cómo hacerle tomar alguna cosa con
               tan poco apetito.


                     Después que quedamos solas, le pregunté:

                     ¿Por  qué  desobedeces  a  tu  madre  y  no
               ofreces este sacrificio al Señor?

                     Dejando  caer  algunas  lágrimas,  que  tuve

               la dicha de limpiar, dijo:

                     ¡Ahora no me acordé!

                     Llamó  a  su  madre  y,  pidiéndole perdón, le
               dijo que tomaría todo cuanto ella quisiera.

                     La madre le trajo la taza de leche y la tomó
               sin  mostrar  la  más  leve  repugnancia.  Después

               me dijo:



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