Page 65 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Quiero decirte que hagan aquí una
capilla en mi honra; que soy la Señora
del Rosario; que continúen rezando el
Rosario todos los días. La guerra va a
acabar y los soldados volverán con
brevedad a sus casas.
Tenía muchas cosas que pedirle: si curaba a
algunos enfermos y si convertía a algunos
pecadores; etc...
A unos, sí; a otros no. Es preciso que se
enmienden, que pidan perdón por sus pecados.
Y tomando un aspecto más triste:
No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que
ya está muy ofendido.
Y abriendo sus manos, las hizo reflejarse en
el sol. Y, mientras se elevaba, continuaba el
reflejo de su propia luz proyectándose en el sol.
He aquí, Exmo. Señor Obispo, el motivo por
el cual exclamé que mirasen al sol. Mi fin no era
llamar la atención de la gente hacia él, pues ni
siquiera me daba cuenta de su presencia. Lo
hice sólo llevada por un movimiento interior
que me impulsaba a ello.
Desaparecida Nuestra Señora en la
inmensa lejanía del firmamento, vimos al lado
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