Page 119 - Libro de Chiquinquirá
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atender al bautismo de un niño, que
privado todavía de uso de razón, se
encuentra en grave peligro o ante una
amenaza de muerte segura.
Sin duda este deber obliga, en
primer lugar a los padres; pero en los
casos de urgencia también a los
médicos y demás profesionales de la
salud. Cuando no hay tiempo que
perder y no es posible llamar a un
sacerdote, no se debe dejar de prestar
este servicio caritativo y de ejercitar un
activo apostolado profesional.
¡Qué misericordia más grande y
más bella es asegurar al alma del niño
que se debate entre el umbral de la
vida y de la muerte, su entrada en la
eternidad gloriosa y beatificante!
SACRAMENTO DE CONFIRMACIÓN
CIC 1287
“Ahora bien, esta plenitud del
Espíritu no debía permanecer
únicamente en el Mesías, sino que
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