Page 93 - Libro de Chiquinquirá
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4.2 Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre; venga tu
reino; hágase tu voluntad, así en la
tierra, como en el cielo.
Danos hoy el pan nuestro de cada
día; y perdónanos nuestras ofensas así
como nosotros perdonamos
a quienes nos ofenden; y no nos dejes
caer en la tentación; mas líbranos de
mal. Amén.
Nota: Después de haber explicado Nuestro Señor
Jesucristo, a todo el gentío que lo seguía, las
bienaventuranzas y la manera de practicar las buenas
obras, en especial como dar las limosnas, pasó a
enseñarles a orar recitando el Padre Nuestro, para que no
hicieran como los hipócritas y los fariseos, que se
imaginaban que a fuerza de hablar en voz alta y gritar
exclamaciones en las sinagogas, haciendo mucho ruido,
era como Dios los escuchaba. “No queráis pues imitarlos;
que bien sabe vuestro Padre lo que necesitáis antes de
pedírselo.” (Mt, 6,8-13).
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