Page 26 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
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convoca y apremia a liderar la restauración cristiana de la
patria.
Esta devoción surge del ruego piadoso de los indí-
genas Anacona, quienes al tener noticia de los portentosos
milagros que la Santísima Virgen de Chiquinquirá otorga-
ba a los fieles que visitaban su santuario en la Provincia de
Tunja (Así se llama lo que es hoy en día el departamento
de Boyacá). Cuando miraban el azul del cielo antioqueño
pensaban y pedían a Dios que por la intercesión de Ella,
pudieran ampliar su fértil territorio. Las familias indíge-
nas habían ido creciendo y necesitaban más tierra.
Ocurrió por aquellos días que un indígena encontró
una estrella de oro de ocho puntas en el lecho de una que-
brada. Para los Anacona esto era una clara señal que del
cielo recibirían una bendición especial. Entonces resolvie-
ron en 1682 pedir al señor Gobernador Francisco Carrillo
de Albornoz, que les otorgara las tierras del valle de Ancón.
Su pedido no era simplemente ampliar la tierra de
labranza y pastoreo, sino que también deseaban tener su
propio lienzo de la Virgen de Chiquinquirá, pues cada
vez que se encomendaban a Ella, sus cosechas quedaban
libres de plagas y los ganados crecían muy saludables,
por eso deseaban construirle allí una capilla y así obte-
ner salud, protección y prosperidad para todos los habi-
tantes de la región.
Pasados dos años de haber recibido el Gobernador
Carrillo de Albornoz la solicitud de los Anacona y
realizadas las consultas y trámites pertinentes en la
Península, en el año 1685 les concedió en propiedad los
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