Page 134 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 134

uno  en  la  iglesia, hay mucha gente que quiere
               hacernos  preguntas  y  a  mí  me  gustaría  estar
               mucho  tiempo  sola,  hablando  con  Jesús
               escondido; pero ¡no me dejan!

                     Era verdad, aquella gente sencilla de la

               aldea no nos dejaba. Nos referían con sencillez,
               todas sus  necesidades  y problemas. Jacinta se
               entristecía, sobre todo  si se  trataba de algún
                                                 31
               pecador; entonces decía :

                     Tenemos  que  rezar  y  ofrecer  muchos
               sacrificios  al  Señor para que lo convierta y así
               no vaya al infierno, pobrecito.


                     Ahora puedo contar un hecho que muestra
               todo  lo que  hacía  Jacinta  por  huir de las
               personas que la buscaban.

                     Un día, cuando íbamos ya por la mitad del
               camino  de  Fátima,  vemos  que,  de  un

               automóvil,  se  baja  un  grupo  de  señoras  y
               algunos caballeros. Sabíamos sin duda que nos
               buscaban, y no podíamos huir sin que se dieran
               cuenta; seguimos adelante con la esperanza de
               no ser conocidos. Al llegar junto a nosotros las
               señoras  nos  preguntaron  si  conocíamos  a  los


               31  La concavidad, formada por esas rocas, llámase
               «Loca do Cabeço»;  fue identificada por la Hermana
               Lucía, en su primera visita a los lugares después de su
               salida en 1921, el día 20 de mayo de 1946.


               128
   129   130   131   132   133   134   135   136   137   138   139