Page 143 - Libro de Chiquinquirá
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La virtud de la Templanza
«La templanza es la virtud moral
que modera la atracción de los placeres
y procura el equilibrio en el uso de los
bienes creados. Asegura el dominio de
la voluntad sobre los instintos y
mantiene los deseos en los límites de la
honestidad. La persona moderada
orienta hacia el bien sus apetitos
sensibles, guarda una sana discreción y
no se deja arrastrar “para seguir la
pasión de su corazón” (Ecles 5,2; Cf.
37, 27-31). La templanza es a menudo
alabada en el Antiguo Testamento: “No
vayas detrás de tus pasiones, tus
deseos refrena” (Ecles 18, 30). En el
Nuevo Testamento es llamada
“moderación” o “sobriedad”. Debemos
“vivir con moderación, justicia y piedad
en el siglo presente” (Tit 2, 12).
Vivir bien no es otra cosa que amar
a Dios sobre todas las cosas, con todo
el corazón, con toda el alma y con todo
el obrar. Quien no obedece más que a
Él (lo cual pertenece a la virtud de la
justicia), vela para discernir todas las
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