Page 147 - Libro de Chiquinquirá
P. 147
Las virtudes infusas
Dios en su liberalidad y economía
de la gracia, ha querido que algunas
almas santas tengan las virtudes
infusas. El caso más excelente es el de
la Santísima Virgen María, por eso el
Arcángel San Gabriel en el momento de
la anunciación la saluda como "llena de
gracia" (Lc 1, 28). El dogma de la
Inmaculada Concepción, proclamado en
1854 por el Papa Pío IX, dice: “...la
bienaventurada Virgen María fue
preservada inmune de toda la mancha
de pecado original en el primer instante
de su concepción por singular gracia y
privilegio de Dios omnipotente, en
atención a los méritos de Jesucristo
Salvador del género humano (DS
2803)”.
«Esta "resplandeciente santidad del
todo singular" de la que ella fue
"enriquecida desde el primer instante
de su concepción" (LG 56), le viene
toda entera de Cristo: ella es "redimida
de la manera más sublime en atención
a los méritos de su Hijo" (LG 53). El
139

