Page 152 - Libro de Chiquinquirá
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Desterrad de vuestro espíritu aquel
            culto del  placer y  haced  lo más que
            podáis  para  impedir  la  difusión  de  una
            literatura  que  se  cree  en  la  obligación

            de describir  con todo detalle las
            intimidades de la vida  conyugal con el
            pretexto  de  instruir,  de  dirigir,  de
            asegurar el goce.

                  Si  la  naturaleza  hubiese  mirado
            exclusivamente,  o  al  menos  en  primer
            lugar, a un recíproco don y posesión de
            los  cónyuges en el gozo, en la

            delectación,  y  si  hubiese  dispuesto
            aquel  acto  sólo  para  hacer  feliz  en  el
            más alto grado posible su experiencia
            personal,  y  no  para  estimularles  al
            servicio de la vida, entonces el Creador
            habría  adoptado  otro  designio  en  la
            formación y constitución del acto

            natural. Ahora bien,  éste es, por el
            contrario y           en suma, totalmente
            subordinado y ordenado a aquella única
            grande  ley  de  la  generatio  et
            educatio           prolis        (procreación          y
            educación  de  los  hijos);  es decir, al
            cumplimiento  del  fin  primario  de



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