Page 154 - Libro de Chiquinquirá
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aquella  satisfacción  son lícitos. Porque
            el goce que está sometido a la ley tan
            razonable  toca  no  sólo  a  la  sustancia,
            sino también a las circunstancias de la

            acción,  de  tal  manera  que,  aun
            quedando  salva  la  sustancia  del  acto,
            se puede pecar en el modo de llevarla a
            cabo.

                  La verdad es  que el  matrimonio,
            como institución natural, en virtud de la
            voluntad del Creador, no tiene como fin
            primario  e  íntimo  el  perfeccionamiento

            personal de los esposos, sino la
            procreación y la educación de la nueva
            vida.

                  Los otros fines, aunque también los
            haga la Naturaleza, no se encuentran
            en el mismo grado del primero y mucho

            menos le son superiores, sino  que le
            están esencialmente subordinados. Esto
            vale para todo matrimonio, aunque sea
            infecundo;  como  de  todo  ojo  se  puede
            decir  que  está  destinado  y  formado
            para ver, aunque en  casos anormales,
            por especiales  condiciones internas y
            externas,  no  llegue  nunca  a  estar  en

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