Page 40 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
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A diferencia de los Putiraes, eran estos Garrapas
                    gente vestida, y de un entendimiento más despa-
                    bilado; escribían sus historias en jeroglíficos pintados
                    en mantas; usaban el peso y la medida de las cosas,
                    lo cual no era común en otras tribus, lo que comían
                    eran raíces, por ser la tierra estéril para el maíz. Su
                    cuerpo es bien dispuesto, en especial las mujeres son
                    de  bellos  rostros  y  buen  parecer,  gallardas  y  bien

                    parecidas, aunque los hombres algo bajos y morenos.
                    Son buenos para hacer tratos y tienen gran verdad en
                    sus contratos.

                    En  sus  guerras  utilizan  lanzas, dardos,  bastones y
                    flechas,  pero  todo  limpio  de  veneno;  usan  cabellos
                    largos y se los cortan cuando van a la guerra. Las
                    mujeres los traen más largos que los hombres y ge-
                    neralmente les llegan hasta los pies; ellas se adornan
                    bien el rostro con varias joyas de oro, en orejas, pe-
                    cho y narices; usan de sus alcoholes perfumados con
                    lo que realzan su hermosura, y son aficionadísimas

                    a los españoles. Son queridas sobremanera por sus
                    padres y maridos, las celan y castigan mucho por los
                    adulterios. Los guerreros tienen cada uno todas las
                    mujeres que puede sustentar y hasta pasar de veinte.

                    El pecado  nefando no se ha hallado entre ellos, no
                    tienen cacique por cabeza sino que es el más valiente
                    en la guerra. Los vencidos que cogen en las guerras los
                    ocupan en sus labranzas, se los comen o los venden,
                    y al momento de venderlos hacen tres igualas,
                    concertando  por  aparte  las  manos,  porque  trabajan

                    con ellas; el cuerpo en caso que sea para comérselo y



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