Page 89 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
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Meditación para el día Cuarto
¡Bendita tú eres entre todas las mujeres!
Bendita porque creísteis. (Luc 1, 39-55). Supisteis esperar
establemente en la promesa que Dios hiciera a Abraham,
Isaac y Jacob. Tu bondad de madre nunca desfallece y por
vuestra intercesión quedó santificado San Juan Bautista
en el vientre materno.
Os rogamos que hagáis de nosotros modelos vivos
del inmenso amor que os consumió, la humildad que os
caracterizó, la fe con que en el Sábado Santo esperasteis
la Resurrección del Señor, alejando dudas, amparando,
acompañando y dando ánimo en todo momento a sus
asustados Apóstoles y Discípulos.
¡Oh Madre mía, Virgen del Rosario de Chiquinquirá
de La Estrella! Por vuestro amor a la pureza demos-
trado en vuestra purificación; por vuestra humildad
y obediencia y por el amor que nos manifestasteis al
presentar a vuestro Hijo Santísimo como víctima por
nuestros pecados, os rogamos nos consigáis estas her-
mosas virtudes que adornen nuestras pobres almas.
Amén.
Se dice con mucha devoción el favor que se está
pidiendo, y se reza un Padrenuestro, tres Avemarías y
un Gloria. Se finaliza igual que en el día primero.
Meditación para el día Quinto
¡Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús!
Abraham por su fe fue convertido en bendición para todas
las naciones (Gen 12, 3).
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