Page 132 - Libro de Chiquinquirá
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Señor. Siendo Dios infinitamente bueno
y veraz, a Él le pertenece hacer las
obras de la redención no sólo bien, sino
de modo óptimo. Por esto la
encarnación del Verbo de Dios debía
realizarse de la manera en que Él
mismo la hizo: Se lee en San Lucas (1,
34-37), que para Dios nada es
imposible.
La virtud de la Esperanza
Está en el corazón de cada persona
el deseo de alcanzar su felicidad y
tranquilidad eterna, de lo contrario la
vida humana no tendría sentido. Por la
virtud de la esperanza confiamos en
que obtendremos la gloria prometida
por Jesucristo a quienes cumplen sus
mandamientos y sin dureza de corazón
para realizar las buenas obras, se dejan
orientar por la Iglesia y fortalecer por la
gracia. Por eso está virtud se simboliza
con el yelmo que protege la cabeza del
combatiente, en el sentido que nos
hace comprender las verdades eternas
y sobreponernos con valentía sobre las
pésimas doctrinas y las ideas perversas
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